Qué determina el precio de un reloj
La marca y la referencia concreta, en primer lugar: dentro de una misma marca hay modelos con mucha demanda y otros con muy poca. Después, el estado de la caja y del brazalete, si conserva la esfera y las agujas originales, y si funciona correctamente. Y por último la documentación: caja, papeles, tarjeta de garantía y facturas suman valor real, a veces mucho, porque son lo que permite acreditar el origen de la pieza.
Trae lo que tengas, aunque esté incompleto
La falta de caja o de papeles no impide la compra: solo cambia el precio. Tampoco es problema que el reloj esté parado o necesite una revisión. Lo que sí conviene es no intentar limpiarlo ni pulirlo antes de traerlo: un pulido mal hecho puede restar más valor que la suciedad que quita.
Discreción
Las operaciones con relojes suelen ser de importe alto y de piezas personales. Se atienden con la misma discreción que el resto, y si prefieres venir a una hora concreta para hacerlo con calma, llámanos y lo organizamos.
Relojes de oro: dos valoraciones distintas
Con un reloj de oro hay que hacer siempre dos cuentas y quedarse con la mejor. La primera es el valor del metal: se pesa la caja y el brazalete, se descuenta la maquinaria y el cristal, y se calcula por ley igual que cualquier joya. La segunda es el valor del reloj como reloj, que depende de la marca, la referencia y el estado. En algunas piezas antiguas de marca modesta gana la primera; en un reloj de firma, la segunda suele multiplicar a la primera. Hacemos las dos y te enseñamos las dos.