Metal, piedras y pieza
Al valorar una joya miramos tres cosas por separado. El metal, que se calcula por peso y ley como en cualquier compra de oro. Las piedras, que se valoran aparte según tipo, tamaño y calidad. Y la pieza en sí: si es de una firma reconocida, si es de una época con demanda o si su factura es difícil de reproducir hoy, puede valer más entera que desmontada.
Somos joyeros, no solo compradores de metal
Es la diferencia práctica con un compro oro. Un establecimiento que solo compra para fundir valora únicamente el peso, porque es lo único que va a aprovechar. Nosotros vendemos joyería y tenemos taller, así que una pieza que se pueda revender o restaurar nos interesa por encima de su valor en metal, y eso se refleja en la oferta.
Cuándo una joya vale más entera
Hay señales que lo anticipan. Una firma reconocida, sobre todo si conserva el estuche y la documentación. Un trabajo manual difícil de reproducir hoy, como el esmalte, la filigrana o el engaste uno a uno. Un diseño claramente identificable con una época concreta. Y las piezas de conjunto completas: un aderezo con collar, pendientes y pulsera vale más junto que separado. En cualquiera de esos casos te lo decimos antes de hablar de peso, aunque la oferta por el metal fuera más cómoda para nosotros.
No la limpies antes de traerla
Es un error frecuente y a veces caro. Los limpiadores abrasivos y los baños de ultrasonidos caseros pueden rayar el metal, soltar piedras mal engastadas y arruinar acabados mate, esmaltes o pátinas que forman parte del valor de la pieza. La suciedad no resta en la valoración; un pulido mal hecho, sí. Tráela tal como está.