Qué compramos
Cubertería completa o descabalada, bandejas, marcos, candelabros, objetos de mesa, joyas de plata, monedas y lingotes. Casi toda la plata de casa lleva un punzón con la ley: 925 es la plata de ley habitual, 800 y 900 aparecen en piezas antiguas y de importación, y 999 es plata pura, propia de lingotes y monedas de inversión.
Cuidado con lo que parece plata y no lo es
Buena parte de la cubertería doméstica es alpaca o plateada, no plata maciza, y esa no tiene valor como metal. Se distingue por el punzón y por el peso. Lo comprobamos delante de ti pieza a pieza, sin coste, y si resulta que no es plata te lo decimos igual: es mejor saberlo que seguir guardándolo pensando que vale una fortuna. Las marcas «alpaca», «metal blanco», «silver plated» o «EPNS» indican precisamente eso: plateado sobre otro metal.
La plata pesa mucho y vale por kilos
A diferencia del oro, que se valora por gramos, la plata se mueve en kilos, y ahí está la sorpresa habitual: una cubertería completa puede superar fácilmente los dos o tres kilos de peso. Por eso conviene traerla entera aunque parezca poca cosa pieza a pieza. Los precios mejoran por tramos de cantidad, igual que en el oro, así que valorar toda la vajilla de una vez sale mejor que ir trayéndola en varias visitas.
No la limpies antes de traerla
La plata se oscurece con el tiempo por una reacción natural con el aire, y esa capa oscura no resta valor: es superficial y desaparece en el proceso. En cambio, un limpiaplatas abrasivo o un pulido agresivo sí puede arrancar material y dañar piezas con relieve, cincelado o baño. Si son piezas antiguas o de firma, todavía menos: la pátina forma parte de su valor.