Qué llevar
Las piezas y tu documento de identidad. La compraventa de objetos de metales preciosos exige identificar al vendedor y queda registrada, así que sin documento no se puede formalizar la operación en ningún establecimiento legal. No hace falta que traigas cajas, certificados ni facturas: son bienvenidos si los tienes, sobre todo con relojes y diamantes, pero no son imprescindibles para el oro.
Cuánto se tarda
Unas piezas normales se valoran en unos minutos. Se pesan, se comprueba la ley y se calcula. Si son muchas piezas, o hay que separar el oro de lo chapado, puede llevar algo más. No hace falta cita.
Qué no se paga como oro
Conviene saberlo antes de venir para evitar decepciones. El oro chapado o bañado no tiene valor como metal: la capa de oro es de micras y no se recupera. El oro blanco sí es oro, aunque no lo parezca: es oro amarillo aleado con otros metales y bañado en rodio, y se paga por su ley igual que el resto. Y algunas piezas valen más enteras que fundidas, por la firma, la antigüedad o las piedras que llevan.
Cómo saber los quilates antes de venir
Casi todas las joyas llevan un punzón diminuto, normalmente en el cierre de las cadenas, en la parte interior de los anillos o en el reverso de los colgantes. En España lo habitual es que indique la ley en milésimas: 750 son 18 quilates, 585 son 14 y 375 son 9. Si ves 925, eso es plata, no oro. Con una lupa de móvil suele bastar para leerlo. No pasa nada si no lo encuentras o si la pieza no lleva marca: lo comprobamos nosotros con la piedra de toque o con el analizador, que es más fiable que cualquier punzón.