Desde el intercambiador de Moncloa
Si llegas desde la sierra o desde los pueblos del noroeste en autobús interurbano, el intercambiador de Moncloa es tu punto de entrada. Desde ahí, la línea 3 de metro deja en Ventura Rodríguez en dos paradas, o se puede bajar andando por la calle Ferraz en unos quince minutos. Mucha gente de Las Rozas, Majadahonda o Pozuelo aprovecha un viaje al centro para pasarse.
Herencias y mudanzas
En un distrito con mucha vivienda antigua, buena parte de lo que llega son joyeros completos que aparecen al vaciar una casa. No hace falta que clasifiques nada ni que separes lo que crees que vale de lo que no: trae la caja entera. Separamos lo que es oro de lo que es chapado, te decimos qué piezas tienen valor por sí mismas más allá del metal, y te devolvemos lo que no compramos. Si son muchas piezas, avísanos antes por teléfono y reservamos un rato para hacerlo con calma en lugar de a la carrera.
Una joyería, no una oficina de compra
La diferencia práctica está en el taller. Un establecimiento que solo compra metal para fundir valora únicamente el peso, porque es lo único que va a aprovechar. Nosotros vendemos joyería y reparamos, así que una pieza que se pueda restaurar o revender nos interesa por encima de su valor en gramos, y eso cambia la oferta. También significa que hay una tercera salida además de vender o guardar: arreglar la pieza para volver a usarla, o transformarla en otra cosa aprovechando el mismo oro.