Moneda de inversión y moneda de colección
Las monedas de inversión —Krugerrand, Maple Leaf, Filarmónica, American Eagle— se compran y venden esencialmente por su contenido en oro, con una prima que depende de la demanda del momento. Las de colección, en cambio, pueden valer bastante más que su metal por rareza, año de acuñación o estado de conservación. Las alfonsinas y los soberanos suelen estar entre las dos aguas.
No las limpies
Es el error más común y el más caro. En numismática, la pátina forma parte del estado de conservación, y limpiar una moneda con un producto abrasivo puede reducir su valor de forma drástica e irreversible. Tráela tal cual está, aunque te parezca sucia. Tampoco la saques de su cápsula o su blíster si viene protegida: ese envoltorio es parte de lo que acredita su estado.
Las alfonsinas y los soberanos, caso aparte
Son las monedas de oro más frecuentes en las casas españolas, y su valoración tiene truco. La mayoría son piezas corrientes que se valoran esencialmente por su oro, con una prima moderada. Pero dentro de las alfonsinas hay años y cecas concretos que valen bastante más, y también existen reacuñaciones posteriores que no son lo que parecen. Por eso no se valoran «al peso» sin mirarlas: hay que ver el año, la marca de ceca y el estado de cada una.
Trae la colección entera
Si lo que tienes es un álbum o una caja heredada, tráela completa aunque haya monedas que a simple vista no sean de oro. Es habitual que entre la calderilla aparezca alguna pieza de plata con valor, o una moneda corriente cuya rareza está en el año. Revisarlo todo lleva un rato más, pero es la única forma de no dejarse nada por el camino.